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Beltrán Gambier |  | Fecha: | | 29-04-06 15:24 | Ip Registrada (Condiciones de uso) |  | Asunto: | | El teatro Albéniz de Madrid corre peligro | | Expreso aquí mi preocupación por la posible demolición del teatro Albéniz de Madrid. Esta posibilidad fue comentada hace unos días por el periodista Jesús Ruiz Mantilla del diario El País.
Para cerciorarme ayer llamé al teatro y no sabían nada. Luego llamé al servicio de atención al ciudadano de la Comunidad de Madrid para preguntar si era cierta la noticia aparecida en la prensa sobre la posible demolición del teatro Albéniz.
Me informaron que no sabían nada sobre eso.
Más tarde hablé directamente con el área de cultura de la Comunidad de Madrid y me dijeron en un primero momento que no tenían información sobre la especie. Pero la empleada luego, al averiguar, me dijo el teatro era de un particular y que la Comunidad de Madrid lo arrienda y gestiona. Me dijo además que no está protegido.
Todo esto hace pensar que la noticia dada por el periodista Jesús Ruiz Mantilla el fin de semana pasado en El País puede ser cierta. No es que no le crea a este prestigioso periodista y escritor, es que no quiero creer que sea cierta la noticia...
Es posible que esté en los planes del propietario del teatro su demolición y que, para un más rentable uso, tenga ya una autorización para edificar con otro uso.
Eso sería una verdadera tragedia cultural.
Es necesario que se decida la protección del edificio. No creo que el Alcalde Alberto Ruiz Gallardón desatienda este tema ligado a un emblemático lugar de la cultura que lleva el nombre de su tío abuelo.
A los efectos de ejercer el derecho a la información y de paticionar a las autoridades formulé presentaciones en la Comunidad de Madrid y en el Ayuntamiento. También escribí al PSOE y al PP alertando sobre esta cuestión.
Animo a otros interesados por la cultura a actuar.
Un cordial saludo,
Beltrán Gambier
bgambier@trc.es |  |
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Beltrán Gambier |  | Fecha: | | 12-05-06 19:32 | Ip Registrada (Condiciones de uso) |  | Asunto: | | RE:El teatro Albéniz de Madrid corre peligro | | Más sobre el Albéniz:
Frente a la tragedia que supondría la demolición del teatro Albéniz no deberíamos preocuparnos tanto si tenemos en cuenta:
-que existe la Comisión Institucional para la protección del Patrimonio Histórico Artístico y Natural (CIPHAN) que tiene por objeto asesorar al Ayuntamiento en materia de protección del patrimonio histórico;
-que es posible que el teatro Albéniz este incluido en los Catálogos de Edificios Protegidos, que se constituyen como el principal instrumento de protección individualizada del patrimonio histórico edificado.
-que el teatro Albéniz tiene, según se expresa en un libro editado por la Comunidad de Madrid, un nivel de protección 1.
Esto está regulado en el Plan de Ordenación Urbana de Madrid que en su Artículo 4.3.4. Niveles de protección (N-1) establece:
”Los edificios catalogados se encuadran en tres niveles, atendiendo a la extensión de la protección que deparan.
En los dos primeros niveles los edificios quedan protegidos en su conjunto, mientras que el tercer nivel solo asigna la protección a determinados elementos arquitectónicos o ambientales.
1. Edificios con nivel 1 de protección: Se consideran protegidos de forma global, con el fin de mantener sus características arquitectónicas y constructivas, volúmenes, formas y elementos decorativos. En atención a sus valores intrínsecos, de posición y forma, se dividen en dos grados:
a) Singular: En el que se incluyen aquellos edificios que pueden considerarse, en todo o en parte, como elementos relevantes en la historia del Arte y la arquitectura española o madrileña, o constituyen un hito dentro de la trama urbana de la ciudad.
b) Integral: Con el que se protegen los edificios de gran calidad, que presentan importantes valores arquitectónicos y ambientales”.
¿Será suficiente?
Creo que no....por supuesto.
Beltrán Gambier
bgambier@trc.es
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Beltrán Gambier |  | Fecha: | | 09-07-06 01:38 | Ip Registrada (Condiciones de uso) |  | Asunto: | | RE:RE:El teatro Albéniz de Madrid corre peligro | | La Plataforma de Amigos del teatro Albéniz recibió el premio “La Rosa de Madrid” por su labor, como organización independiente, en la defensa del teatro
El día 7 de julio de 2006 la Plataforma de Amigos del teatro Albéniz que fundaron Eva Aladro Vico, Berta Delgado y Beltrán Gambier recibió, en la persona de la primera de las nombradas, el premio La Rosa de Madrid instituido por el Partido Socialista Obrero Español. De la mano de la Vicepresidente del Gobierno Español, María Teresa Fernández de la Vega, recibieron el premio en el marco de una gran fiesta de militantes socialistas a la que no faltaron el Ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, Rafael Simancas, Trinidad Jiménez, José Antonio Díaz y más de un millar de militantes. Rafael Simancas prometió comprar el Albéniz si accede a la presidencia de la Comunidad el próximo año.
Los premiados decidieron dejar el premio en manos del PSOE hasta tanto el teatro resulte efectivamente salvado de quienes quieren demolerlo: sus actuales propietarios.
El movimiento para salvar este teatro cuenta hoy con más de 5000 adherentes y recibe el apoyo de importantísimas personalidades de la vida cultural española.
Su sitio en la web es:
http://teatroalbeniz.blogspot.com |  |
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Beltrán Gambier |  | Fecha: | | 16-07-06 20:50 | Ip Registrada (Condiciones de uso) |  | Asunto: | | RE:RE:RE:El teatro Albéniz de Madrid corre peligro | | Así veo la situación del teatro Albéniz al día de hoy, 15 de julio de 2006
El teatro continúa desprotegido y, por ende, expuesto al peligro de ser demolido. En el Pleno del Ayuntamiento de Madrid se prometieron medidas para protegerlo, pero todavía no llegan (PP, PSOE e Izquierda Unida coincidieron en este punto). En la Asamblea de la Comunidad de Madrid el PSOE intentó declararlo Bien de Interés Cultural pero el PP se opuso y con su mayoría dejó al noble proyecto en el catálogo de las intenciones.
El verano distrae a los ciudadanos, adormece ciertas conciencias y los especuladores aprovechan.
¿Porqué?
Aprovechan para avanzar en la escalada. Ya veremos cómo, de un momento a otro, habrán de presentar su proyecto arquitectónico que con tanto “cariño cultural” elaboran. Y eso será con el objeto de consolidar la situación jurídica en la que están. Esto puede complicar todavía más el panorama, en el marco de la inacción administrativa, a la hora de la expropiación o en la eventual (no es deseable que remota) negociación de compra. En la medida en que se progrese en lo que desean hacer la posición jurídica de la administración se complica. Saben lo que hacen. También tienen abogados, claro. Esto es un negocio. En aquella cálida tarde del Círculo de Bellas Artes bien se encargó el valiente vocero de recordar a los incautos que no trabaja para una o.n.g.. Después de todo lucrar es lícito y, además, no es pecado.
Mientras esto ocurre, la Plataforma de Amigos del Albéniz recibió el día 7 de julio el premio “La Rosa de Madrid”, instituido por el PSM y el PSOE, en la persona de la infatigable portavoz del movimiento, Eva Aladro Vico. Lo entregó la propia María Teresa Fernández de la Vega. Este hecho marca la diferencia de este partido en materia cultural. Y para que no quedaran dudas Rafael Simancas dijo algo con todas las letras: compraremos el teatro si accedemos al gobierno.
El Partido Popular, por su parte, calla en tanto puede una disputa interna que no termina de salir a la luz y no sabemos si es feroz. Pese al persistente empeño que hubo en tapar un hecho no menor, finalmente se conoció el impresentable motivo por el cual la Comunidad de Madrid de Madrid terminó desistiendo del recurso de casación que pudo haber revertido la sentencia desfavorable del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (acto procesal que casi no registra precedentes y que va en contra de una costumbre inveterada de esperar a la última palabra de la justicia). Frente a ello, al Alcalde Ruiz Gallardón no le quedó otro remedio que preguntarse públicamente porqué su compañera de partido habría ordenado el desistimiento del recurso. Y la respuesta está a la vista del que la quiera ver.
Intentemos ver, entonces.
La súbita acción de los dueños del teatro da alguna pista para empezar a pensar cómo se alimentan ciertos fervores. Unas horas antes de que tuviera lugar la exitosa manifestación a favor de la conservación del teatro convocada por la Plataforma de Amigos del Albéniz (la gran cobertura periodística exime de mencionar la gran cantidad de figuras de la cultura que estuvieron allí presentes), la inmobiliaria que hoy es dueña del Albéniz lanzó un comunicado con el deliberado propósito de dar la idea de que el tema del teatro estaba solucionado y que se respetaría el “uso teatro” del predio.
Esta estratagema destinada a desinflar un intenso impulso cívico no tuvo éxito alguno, hay que decirlo, porque nadie tragó el anzuelo y todos los manifestantes se pronunciaron de manera contundente en contra la demolición. Pero el fracaso no los desanimó.
La Unión de Actores –que participó intensamente de la movilización ayudando a la Plataforma a organizar el acto y tuvo su propia pancarta-, los trabajadores del teatro, y todos los presentes clamamos cientos de veces: no a la demolición. Dijimos todos juntos “a este teatro lo vamos a salvar”. Imborrable queda en la memoria de esta ciudad la imagen de Pedro Almodóvar leyendo junta a Eva Aladro el manifiesto preparado para la ocasión.
Todo este movimiento cívico-cultural fue impulsado desde el inicio desde el blog de la Plataforma (http://teatroalbeniz.blogspot.com) que fue y es alimentado, hora a hora, por Berta Delgado, otra incansable activista de la causa –y cofundadora del movimiento-, y la propia Eva Aladro. Hoy son casi 6000 los adherentes a la causa en España. Pero los apoyos llegan también de distintas partes del mundo. Y esto solo pasa porque lo hecho en el Albéniz ha dejado mucha huella en los corazones. Y esta es la fortaleza que hará ganar la batalla.
Los dueños del teatro, que cuentan -hay que reconocerlo a estar por los resultados- con un buen asesoramiento a la hora de comunicar, siguen trabajando en la captación de adherentes a su causa. Pareciera, a estar por alguna información salida en un medio local, que han tenido algunos éxitos en ese cometido. Ver para creer. Todavía no vimos.
El proyecto que tienen aún no ha sido presentado pero, por declaraciones públicas, se sabe que el gobierno de la Comunidad de Madrid ya lo conoce. Es normal. La inmobiliaria lleva meses trabajando en esto y se conversa con las autoridades. Y la Presidenta de la Comunidad de Madrid, doña Esperanza Aguirre, confirmó expresamente en declaraciones públicas su inexplicable cambio de posición. No sabemos cuándo decidió deshonrar su palabra, dada en el punto 9 de su plataforma política, de que compraría el Albéniz para migrar hacia su desoladora posición actual que es la de que allí se mantenga un “uso teatro”. Esto supone la muerte del Albéniz. Y supone, además, algo más grave: toda la inversión que se hizo con dinero público durante 20 años se tira por la borda. Una inversión en cultura que se pierde.
Una cosa más: comprar el teatro Albéniz está a la mano de la Comunidad de Madrid y del Ayuntamiento. El problema no es que resulte caro (vemos como nadie esgrime este argumento). Es problema es otro, a ver si nos entendemos.
En síntesis: el partido que gobierna España está a favor de conservar el teatro Albéniz tal como está hoy, el Partido Popular –en la escala municipal- también. Izquierda Unida –con gran fervor y protagonismo de Inés Sabanés desde el inicio– también. 6000 personas del mundo de la cultura, también. Y muchísimos más que todavía no se han manifestado, también.
Esta semana que pasó apreciamos el autismo político de quienes presentaron la programación del teatro para la próxima temporada. Como si nada de todo lo dicho más arriba hubiera tenido lugar reafirmaron, impasibles, la idea de demolición. ¿Cuál será la venganza que depara el ignorar a los protagonistas de la vida cultural? No lo sabemos. Los políticos son ellos.
Creo que ha llegado el momento de honrar el espíritu de la gran manifestación del 5 de junio de 2006 y seguir dando batalla para que el teatro Albéniz no sea demolido y su magnífica programación sea conservada.
Beltrán Gambier
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Beltrán Gambier |  | Fecha: | | 08-10-06 20:39 | Ip Registrada (Condiciones de uso) |  | Asunto: | | Te esperamos en el fin del mundo, Santiago | | El teatro Albéniz en la Asamblea de Madrid el pasado día jueves 5 de octubre de 2006
Parece ser que Santiago Fisas consideró oportuno reiterar que el Albéniz 'no es ni ha sido nunca una propiedad pública' y recordar que la Comunidad de Madrid solamente lo gestiona.
Ya lo sabíamos. No se entiende para que repite ese dato.
Ahora bien, cuando aludió al tema crucial de la pregunta que en el Pleno le formuló el diputado José Antonio Díaz (si se iba a cumplir la promesa electoral de comprarlo) habría dicho, según trascendidos, que cuando se intentó comprarlo, los propietarios no quisieron venderlo.
Demos este hecho por cierto (aunque no nos conste si es verdad). Pero veamos cómo sigue el razonamiento.
Entre las razones que da Fisas para que se frustrara la venta surge una que resulta muy curiosa.
Fisas habría dicho que no sus dueños no quisieron venderlo porque una sentencia judicial dejó sin efecto la protección urbanística sobre el teatro permitiendo la libre edificabilidad de la manzana.
En otros términos: el dueño no vende porque quiere demoler para construir.
Tampoco esa respuesta es una novedad. Solo que abre la puerta a la expropiación. Y aquí es donde está el grave error (en el que incurren el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid): decir que no se puede expropiar porque hacerlo sería incumplir la sentencia judicial.
Justifico mi aserto: una restricción administrativa como la que se dejó sin efecto por la sentencia (la que protegía el edificio vinculado al uso teatro) no obsta a que la Administración haga uso del instituto expropiatorio. La razón para expropiar ya no es urbanística sino cultural.
En otros términos, la normas urbanísticas dicen lo que se puede y no se puede hacer en función de pautas técnicas fundadas en distintos criterios (histórico, cultural, arquitectónico, etc.). Si un particular, como en este caso, no está de acuerdo con esa calificación puede ejercer su poder reaccional en el marco de un proceso contencioso administrativo. En este caso, la justicia hizo lugar al reclamo y dejó desprotegido el teatro. Pero esto no supone, en lo más mínimo, un óbice a la procedencia de la expropiación. Son instituciones distintas que se fundan en criterios distintos. En el primer caso, el Estado dice no puede demoler su edificio porque tiene valores arquitectónicos que nos interesa preservar. Y en el segundo (me refiero al instituto expropiatorio) el Estado dice: tomo la propiedad del edificio porque quiero preservarlo. Pero como la restricción cayó, lo compro. No hay violación de derechos porque se paga el valor de la propiedad. Lo único que podría cuestionar judicialmente el dueño es la existencia o no de utilidad pública. Y ese juicio, si lo inicia, es muy seguro que lo pierda.
La sesión Asamblea culminó, según lo trascendidos, con una recomendación de Fisas a José Antonio Díaz. Le sugirió que no se junte con personas que se toman el Albéniz no como un teatro público, sino como un bien privado y quieren hacer de él su corralito personal.
¿A quiénes se referirá?
No lo sabemos. Ya la explicará.
Fdo. Beltrán Gambier
bgambier@trc.es
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