Todas las obras son autoría de Viviana SimionattoRayito), DNI 14.418.353, Ingeniero Jacobacci, Río Negri.Prohibida su reproducción sin citar al autor.
QUE, PATRIA
Qué si no los ojos de la madre
La risa de los niños
La mano del amigo
Los huesos de los muertos. Qué.
La cara de Dios en la ventana
Las piedras del camino
El viento, las heladas
La magia de la noche. Qué.
Será nomás la terca permanencia del invierno
La vieja certidumbre de la espera
Los pasos del amor que nunca llega
O el guiño singular de las estrellas.
Será la sombra eternizada en las veredas
La indomable cadencia de la siesta
O el gesto cotidiano de la vida
Desafiando a jugar otra partida.
Que.
Apretar la esperanza entre las manos
Sacudirse los pesares
Echar a andar el sentimiento
Y dejar de preguntar qué sino extraño
Clava el alma del sureño en este suelo.
Qué si no amarte, Patria,
Amarte porque sí.
Por la paz y por qué no por el suplicio,
Por el simple desafío de estrenarte
Cada día
Cada luna
Cada pena.
Por las cosas que nos faltan
Las que sobran
Las que bastan para amarte con la piel
Con la constancia de quien sabe ganada la batalla
Amarte porque sí
Amarte con la sangre, con los brazos
Hasta el último aliento, amarte, Patria
Aceptando que Dios nos ha premiado
Poniéndonos a arar en esta tierra.
Aunque tarde
Aunque duela
Aunque cueste negociar con la miseria
Habrán de ser más claros los milagros
Y habrá de ser más dulce la cosecha.
Rayito 1994
JACOBACCI (fragmento)
...y de pronto tu voz
desde el Sur me sedujo con su dulce canto...
Me sedujo tu voz y descubrí el futuro.
Me dijo: “ Esta es la tierra, la madre y el hermano.
Tu Dios está en las piedras y te está esperando.
En el frío y la nieve de los inviernos duros.
En el viento y la lluvia, está Dios esperando.
Está en el cerro, arriba, tu Dios está en la Cruz.
En los ojos del niño que camina descalzo.
En la tumba que guarda los huesos de tu abuelo.
En el cielo, de noche, está en la Cruz del Sur.
En la tierra, de día, está venciendo al miedo.
Tu Dios está en las minas protegiendo al obrero.
Se duerme en los andenes y despierta en el campo.
Está bajo el asfalto, te saluda en la radio.
Habita en la mirada de aquél, tu amor primero.
En tu amigo y tu casa, está Dios esperando.
Tu Dios está en el sueño de los viejos pioneros.
En una esquina sola, en la escuela, en la plaza.
Está donde tu padre plantó sus esperanzas.
Los domingos te espera cerca del Templo Nuevo,
y vive en los juguetes de tu lejana infancia.”
Tu Dios está esperando” me dijo dios un día.
“Es tu cuna, tu tierra, tu madre y es tu hermano...”
Y regresé y me quedo porque estoy convencida:
Esta es mi morada, con buena o mala suerte.
Jacobacci: si un día me ofreciste la vida,
a tus brazos amantes he de ofrecer mi muerte.
Rayito
Setiembre de 1985
(69 Aniversario)
JACOBACCI (II)
¿Qué te pasa, Pueblo, pedacito de sur ,
de cielo,
palomita gris y nuestra de todos los días?
¿Qué cosa extraña nos está pasando
que nos quedamos solos (como amantes secretos
que la vida margina)?
Yo siento en el viento tu tristeza,
Tu pesada Cruz de tiempo y de miserias
Y ese collar de piedras que te cuelga
Desde el pecho desnudo de loc erros
Hasta los pies heridos del desierto.
Yo sé tu soledad Pueblo, Tierra, Patria nuestra,
Madre nuestra,
Yo sé tu callada soledad y tus lamentos.
Yo sé que están sangrando tus setenta setiembres
Y tu vientre
Apenas sobrevive al hambre y al asombro
Y a las náuseas que provoca el desengaño.
Pocos año, niña, virgen...Esperanza.
Pálida niña sureña y soñadora
Como una adolescente apasionada
Que no encuentra el amor, pero persiste
En el intento azul de ser amada.
Yo sé tus duras penas,
Tus noches sin guitarras,
Tu helado amanecer sin serenatas.
Tu amargo desencanto.
Yo sé... ¡te mentimos tanto!
Todos quisimos partir, (unos, lo hicimos)
Pero pocos regresamos con el fruto
Maduro y dulce
Que antes de marchar te prometimos.
Y entonces, desalmados, inconcientes,
Urgentes por salvarnos la panza y el bolsillo
Sin piedad te desgarramos la piel, la sangre,
El alma, las entrañas...
Y esto es para mí, y aquello es mío,
Y esto y esto y esto... ¿Y vos?
Vos diste lo que más se puede dar en estos casos:
El amor de un caminante,
Un trabajo de pan, de peón, de paso, de peso
De pocos pesos
-tanta parca soledad y tanto invierno-
Unos hijos paridos en tu suelo
Y los brazos eternamente abiertos
Si total
La muerte alerta siempre deja
Un vaso vacío que se llena otra vez
Para colmar las ansias del que viene después.
Ay, Pueblo,
Pedacito de sur y sufrimiento...
Si aquí también hay Dios y hay gobernantes,
Si todavía hay brazos, besos, manos,
Garras, alma para seguir adelante...
No permitas que apuñalen tu confianza
Pueblo, no,
Los hijos nuevos reclaman tu sonrisa
Los muertos se murieron seguros de tu fuerza.
Vamos, Pueblo, no te rindas,
Yo quiero verte Cristo milagroso
Regresando del infierno.
Yo quiero verte Lázaro, Ave Fénix,
Bella -bellísima- Durmiente de la Patagonia.
Vamos ahora, Pueblo,
...¡Despierta de una vez! ¿No ves?
LLEGÓ LA HORA.
Rayito - 14 de setiembre de 1986
PATRIA
Hay un temblor de amantes en tu entraña sureña.
Camino por tus calles, Patria,
Y siento que me subes por la piel.
¿Tú sientes el peso de mi amor sobre tu espalda?
Desde el hueco curioso de mis manos
Echan vuelo los pájaros del alma
Fundiéndose en tus cruces,
En tus duendes, en tu historia.
Ay, si pudieras abarcarme
Con tus brazos de viento y soledades!
Ay si pudiera explicarte con palabras,
O con gestos, o con llantos
Tierra, lo que siento!
Ay, Pueblo, pedacito de sur y sufrimiento!
¿Qué misterio me lleva a amarte tanto?
¿Qué secreto nos une?
¿Qué extraño exceso azul me obliga
a sucumbir en tus encantos?
Con un temblor de amantes,
Yo te miro en los ojos de la luna
Que vigila tu sueño, redonda y descarada.
Yo te miro en la frente de los cerros,
Terminal de la nieve y la esperanza.
En tu voz de sur
El aire se vuelve una guitarra
Y como perros lejanos, las estrellas, ladran.
Entonces, Argentina se reduce a tu espacio
Y me acunan tus cuentos de grillos desvelados.
Hay un temblor de amantes
También cuando despiertas
Y tu cuerpo de piedra se apresta a la batalla.
Yo te siento gemir de frío a la mañana
Hasta que el sol revienta la escarcha de tu cara.
Y ves pasar tus hijos,
Con el gesto y la maña de todos los sureños:
Los puños apretados y el corazón abierto
Esperando que el viento, tal vez, haga el milagro.
Amada tierra mía que vives en el sur,
Virgen sola y vapuleada por los siglos y los hombres,
Eterna postergada por Dios y los gobiernos...
...pero firme, pero fausta, pero fuerte.
Con un temblor de amantes en tu acento,
Con un temblor de amantes, así como yo tiemblo
Cuando te siento subirme por la piel, calar mis huesos
Y llenarme la sangre de luces y de orgullo.
Patria: entre arrullos y escarnio,
Con el alma en la mano,
Así te amo.-
Rayito - 1991/setiembre
ESPERANZA
Todavía,
como una lámpara que ilumina la calle
donde transitan los sueños
que no tienen casa,
Vivo...
De noche
soy estrella que vigila el desvelo
de un hombre arrepentido.
Y cuando los faroles agonizan,
al amanecer,
repliego las alas
mientras los pájaros cuentan a Dios
vaya a saber qué cosas.
Toco fondo.
Echo raíces en mi empeño.
Como un árbol
me eternizo a la espera del milagro.
Rayito
INTIMA
Cuando el final de octubre
todavía presume de sueños
y esperanzas,
para no morir, a veces,
debo ahuyentarme los pájaros del alma...
Entonces,
en la suerte de tu paso por mi casa,
en el cuarto del beso,
en la fiebre del tacto,
distendido el cuerpo aún bajo tu sexo,
detenido para siempre el tiempo en el abrazo,
con las manos demoradas en tu espalda
-desnuda y desmedida-
apuro la hora de la vida
y me entrego, me resigno, me abandono
y te respiro
hasta volverte despiadadamente mío.
Entonces,
la piel es una flor a merced de la tormenta,
desborda el mar su furia en mi entrepierna,
grieta de tierra seca lacera mi garganta.
Y con la última gota de mi sangre,
con el último aliento,
en el último instante,
-agotada y a solas
con este amor que asusta-
me resuelvo tuya,
me asumo tuya
me juro definitiva,
irremediable,
despiadadamente tuya.
Rayito
COMO SI NADA
Yo busqué en los espejos
desesperadamente
hasta dar con el rostro
que perdí ya hace tiempo.
Y despojé mi alma de todos sus secretos,
me iluminé los ojos con un resto de luna,
volví a leer los versos de amor que provocaste
y al borde de la noche,
hechas mares las manos
hecha fuego la sangre,
encendí la esperanza
y me senté a esperarte.
Fueron horas, semanas,
ah, ni sé cuánto ha sido.
Fueron horas o siglos,
no importa cuánto ha sido...
Pero se abrieron rosas sobre mi piel dormida,
pero tu piel fue el aire para iniciar el vuelo,
pero mi cuerpo insiste en reventar setiembres
renaciendo en tu boca
(que repite mi nombre
y a mí me suena extraño
porque no soy la misma,
ya no clavo puñales sobre los calendarios.
Hoy desafío espejos
tan decididamente
como te escribo versos.
Ya no temo aceptar la verdad del milagro
hoy espero tus pasos
tan descaradamente
como sucumbo y vibro cercada por tus brazos).
Y durará unas horas
y durará una vida...
Ah, no importa, es lo mismo:
yo sólo existo ahora
así, como si nada,
y renazco en tus brazos
y estoy enamorada.
Rayito
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