¡Cerro Tintero!,
Puedo imaginarte asomado al pupitre
recostado sobre la inmensa aguada
haciendo gala de espectador;
puedo imaginar a un gigante pensador
derrochando versos
entre latigazos de vendaval;
puedo descifrar tu tiempo
en la mirada ajena
de todo aquello que nace a tus pies;
puedo buscar la cara opuesta
que ofreces al poniente
mientras cubre de erociones
el derroche de lunas;
puedo imaginarte, Cerro Tintero
embellecedor del paisaje
más allá del horizonte;
puedo imaginar tu aguada
floreciendo retoños
como buscando alguna sensación especial;
puedo imaginar una expresión
particular de deleite,
cuando retozan a comienzo
de diciembre las crías de guanacos;
“Cerro Tintero”, que imponentemente
asomas más allá de las “ardillas”,
sigue mirando tus valles,
que yo desde mi ventana
seguiré imaginándote.-
14/12/07.-